No somos ajenos al cambio digital y, gracias a él, desde marzo de 2020, aunque no podemos vernos todo que quisiéramos hemos encontrado en las videollamadas la manera de, al menos durante unos minutos, escucharnos, vernos y recordarnos cuánto nos queremos.
Como Trabajadora Social, llevo un año programando y realizando videollamadas entre los residentes y sus familiares. El objetivo de estas llamadas es, por un lado, que los familiares estén tranquilos y sean conscientes del seguimiento y estado de la persona mayor y, que los residentes sepan que, aunque sus familiares no pueden venir todo lo que les gustaría, siguen ahí con infinitas ganas de verlos.
Gracias a las mismas, desde las habitaciones de los residentes hemos podido estar en el salón de casa y en el balcón que tanto nos gusta. Hemos vuelto a ver a nuestras mascotas y a nuestros pequeños favoritos, ¡y hasta hemos conocido a varios bisnietos nuevos! Hemos cantado cumpleaños feliz y hemos repasado todos los planes que haremos en cuanto podamos. Nos hemos mandado muchísimos besos sin mascarilla.
Sin duda las videollamadas nos han hecho sentiros más cerca, han sido una herramienta que nos ayudó mucho durante los meses iniciales de confinamiento y que ahora seguimos utilizando con las familias más numerosas o con los familiares que por diversas circunstancias no pueden realizar visitas y salidas en el centro.
Nos encanta veros en persona pero, cuando no es posible, ¡qué bien sienta ver vuestra sonrisa al otro lado de la pantalla!
Ana López de Hierro
Trabajadora Social